Una charla, y una lista de preguntas
No arrancamos escribiendo código: arrancamos preguntándote qué vendés, qué no, y cómo cobrás.
Hay un catálogo con 32 preguntas escritas, de las cuales 14 son el mínimo para salir al aire. Cada dato que el bot va a usar tiene su pregunta, quién la contesta y de dónde salió. No tenés que saber qué contarnos: la lista ya sabe qué preguntarte. Y las 14 son un umbral honesto, no un trámite: con menos que eso, el bot no debería atender.
Se carga tu negocio, no el de otro
El motor es el mismo para todos. Lo que cambia es tu archivo: tus productos, tus precios, tus palabras.
Incluidas las palabras con las que TUS clientes nombran lo que dejan: «la tele» en un service, «la campera» en una tintorería. Y esto está probado, no prometido: se dio de alta un comercio de otro rubro con el mismo motor y se contó cuántas veces aparecía el comercio anterior en lo que su bot lee. El 6/9/2026: 36 antes, 0 después.
Se conecta tu WhatsApp
Escaneás un QR y queda atendiendo en tu número de siempre. Sin cambiar de número y sin app nueva.
Seguís contestando vos cuando quieras: es tu WhatsApp de siempre. Antes de conectarlo elegís con cuál de las tres vías, con las ventajas y las contras de cada una a la vista.
Prueba a puerta cerrada
Arranca contestando SOLO a tus números. Le preguntás como si fueras un cliente y ves qué contesta.
Nadie estrena un empleado atendiendo al primero que entra. El modo prueba no es una demo aparte: es el bot de verdad, con tus datos, contestándote a vos. Y el medidor descuenta esos mensajes para que no inflen el resultado. Lo ves funcionando antes de que lo vea un cliente, y sin darnos una reunión primero.
Se abre a los clientes, y se mide
Recién ahí atiende de verdad. Y desde el primer día sabés cuántas resolvió solo y en cuántas entraste vos.
Es lo que contesta «¿me sirvió?» sin que la respuesta sea una sensación. Con una advertencia que el propio informe imprime: con menos de 30 conversaciones el porcentaje es una anécdota, no un dato. Preferimos decirte eso antes que mostrarte un número lindo y temprano.
Todas las semanas, lo que no supo
El bot anota lo que le preguntaron y no supo. Vuelve como preguntas concretas, las cargás, y deja de llegarte.
No comprás un producto terminado: comprás uno que aprende de tu local. Y es verdad, no una manera de decir: el día que se escribió esto el dueño contestó siete preguntas, y esas siete dejaron de llegarle al teléfono.