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Cómo trabajamos

De la primera charla a que atienda solo

Seis pasos. Ninguno es un folleto: cada uno es una pieza que existe y funciona, y acá abajo está qué hay detrás.

Lo que no vas a encontrar es un plazo. No decimos «en 48 horas lo tenés andando» porque nunca lo medimos, y prometer un tiempo que no medimos sería exactamente lo que este sitio dice no hacer.

Una charla, y una lista de preguntas

No arrancamos escribiendo código: arrancamos preguntándote qué vendés, qué no, y cómo cobrás.

Hay un catálogo con 32 preguntas escritas, de las cuales 14 son el mínimo para salir al aire. Cada dato que el bot va a usar tiene su pregunta, quién la contesta y de dónde salió. No tenés que saber qué contarnos: la lista ya sabe qué preguntarte. Y las 14 son un umbral honesto, no un trámite: con menos que eso, el bot no debería atender.

Se carga tu negocio, no el de otro

El motor es el mismo para todos. Lo que cambia es tu archivo: tus productos, tus precios, tus palabras.

Incluidas las palabras con las que TUS clientes nombran lo que dejan: «la tele» en un service, «la campera» en una tintorería. Y esto está probado, no prometido: se dio de alta un comercio de otro rubro con el mismo motor y se contó cuántas veces aparecía el comercio anterior en lo que su bot lee. El 6/9/2026: 36 antes, 0 después.

Se conecta tu WhatsApp

Escaneás un QR y queda atendiendo en tu número de siempre. Sin cambiar de número y sin app nueva.

Seguís contestando vos cuando quieras: es tu WhatsApp de siempre. Antes de conectarlo elegís con cuál de las tres vías, con las ventajas y las contras de cada una a la vista.

Prueba a puerta cerrada

Arranca contestando SOLO a tus números. Le preguntás como si fueras un cliente y ves qué contesta.

Nadie estrena un empleado atendiendo al primero que entra. El modo prueba no es una demo aparte: es el bot de verdad, con tus datos, contestándote a vos. Y el medidor descuenta esos mensajes para que no inflen el resultado. Lo ves funcionando antes de que lo vea un cliente, y sin darnos una reunión primero.

Se abre a los clientes, y se mide

Recién ahí atiende de verdad. Y desde el primer día sabés cuántas resolvió solo y en cuántas entraste vos.

Es lo que contesta «¿me sirvió?» sin que la respuesta sea una sensación. Con una advertencia que el propio informe imprime: con menos de 30 conversaciones el porcentaje es una anécdota, no un dato. Preferimos decirte eso antes que mostrarte un número lindo y temprano.

Todas las semanas, lo que no supo

El bot anota lo que le preguntaron y no supo. Vuelve como preguntas concretas, las cargás, y deja de llegarte.

No comprás un producto terminado: comprás uno que aprende de tu local. Y es verdad, no una manera de decir: el día que se escribió esto el dueño contestó siete preguntas, y esas siete dejaron de llegarle al teléfono.

El paso que más nos importa es el cuarto

Antes de que un cliente tuyo vea una sola respuesta, el bot ya te contestó a vos todas las veces que hayas querido. No es una demo aparte con datos de mentira: es el bot de verdad, con tu catálogo cargado, contestándote sólo a vos.

Nadie estrena un empleado atendiendo al primero que entra. Y para llegar hasta acá no hace falta que nos des una reunión: lo probás vos, con tus datos, antes de decidir nada.

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